"Superpadres"

A veces, muchas veces, los padres somos demasiado superprotectores.
Y si los hijos sólo ven un mundo feliz no sentirán que existe mucha más penurias que dicha. Si no sienten la pobreza creerán que eso es problema de otros, si no sufren la injusticia pensarán que el mundo está bien como está. Si no palpan la enfermedad y la muerte no aprenderán que la salud y la vida son las mejores bendiciones.  Porque, qué será de nuestros hijos si le damos todo lo bueno y todo ya hecho, y no sienten en sus propias carnes la injusticia, el dolor y las adversidades de la vida. Estaremos creando verdaderos inútiles, personas débiles, blandas, flojas, incapaces de sufrir una contrariedad sin derrumbarse. Pueden saber chino, o aprender a esquiar, pero son incapaces de atarse los cordones o de hacerse la cama.
Un ejemplo ilustrativo es el de una joven norteamericana que, durante su estancia de estudios en Barcelona, se quedó encerrada en un ascensor y en vez de pulsar el botón de alarma o llamar a la empresa del elevador, pidió socorro con el móvil a su mamá. Y desde Florida, ella tuvo que llamar al técnico.