Este
hábito es primordial, sin este olvídate de todo lo demás. Si no te
alimentas y ejercitas nunca serás plenamente feliz. No hay más. Lo
siento. El título de este capítulo es el típico que parece fácil de
decir, pero es difícil de hacer. Al igual que en el deporte de alto
rendimiento, donde los deportistas necesitan tener un nivel de
activación óptimo para competir de manera efectiva, nosotros necesitamos
un equilibrio en nuestras vidas aceptable que nos permita llegar lo más
lejos posible tanto física como mentalmente. Comer y ejercitarse lo
mejor que dentro de nuestras posibilidades podamos, está en nuestras
manos. Eso es lo más importante. Más adelante enumeraré algunos consejos
sobre esto. Para comenzar, en cuanto a la comida, hoy en día existe una
gran concienciación por parte de muchos nutricionistas que desconfían de
los estudios publicados por grandes marcas de alimentación. Realmente
se están arrojando a la luz datos esclarecedores sobre lo que es o no es
sano y natural para nosotros. Todos hemos comido esos dulces cuando
éramos pequeños e íbamos al colegio. Al menos todos hemos desayunado
galletas o magdalenas con leche. Nos hemos sobrecargado de azúcar día sí
y día también sin ser muy conscientes de qué propiedades nutricionales
tenían esos alimentos. Nadie nos ha enseñado. La nutrición
debería ser una asignatura obligatoria en los colegios e institutos.
Como la psicología o la gestión del dinero. Algunas madres alimentaban a sus hijos todo tipo de bollería, embutidos y zumos industriales, creyendo que los niños estarían bien nutridos y saciados. También es verdad
que hace 20 años no teníamos toda la información que ahora tenemos. Había menos información que ahora. Aunque ahora estamos invadidos por numerosos anuncios publicitarios que intentan alimentarnos con comida basura, pero creo que podemos y tenemos que evitarlo. Una persona feliz no tiene
una verdadera obsesión con lo que come y se nutre de todo, pero justo
lo necesario para mantenerse en sus calorías de mantenimiento. Mantienen
una adecuada proporción de nutrientes en sus platos. Tratan de consumir
verdura fresca a diario, con una buena fuente de proteína animal y
limitando la ingesta de carbohidratos la mayor parte de la semana. Bajo
mi punto de vista, y tras años de investigación y experimentación, considero fundamental que cada plato que comamos al día lleve
verdura. Ya sea este en el desayuno, la comida o la cena. Más de un
cuarto del plato por lo menos. Y esta cantidad debería ser fija porque
es una gran aliada a la hora de mantenernos saciados y evita que
piquemos entre horas. El plato prototípico debería contener proteína.
Uno o dos filetes de carne o de pescado como el salmón o la merluza.
Aunque realmente se puede comer cualquier pescado blanco o azul que se desee comer. El resto del plato que quede, que será como menos de un cuarto
del total, de alimentos con grasas que procedan de animales o de
plantas. Grasas buenas que nos permiten estar saciados también y que
regulan nuestras hormonas de manera brutal. Hay gente que le ha
cambiado el estado de ánimo por empezar a consumir más grasa en sus
platos reduciendo los carbohidratos con alto índice glucémico. Por
ejemplo, el aguacate es un alimento perfecto para acompañar todo tipo de
comidas, las aceitunas, queso de cabra, y muchos otros alimentos más.
No obstante, recomiendo que, si llevas un estilo de vida en cuanto a la
alimentación poco saludable, visites primero a un nutricionista, para
que pueda asesorarte bien.
Una vez o dos a la semana pueden permitirse quizás un antojo, o varios, y no tendrán problemas porque enseguida pueden volver a alimentarse de manera nutritiva incluyendo pescados azules y blancos o frutas. Aunque esto no es fácil porque hay gente que tiene destrozados ciertos circuitos encargados de la inhibición del apetito, debido a las cantidades ingentes de patatas fritas y de dulces que consumen. Aunque aparentemente, parezca poco, una sola bolsita, en realidad, si no lo controlas puede llevarte a pasarlo muy mal. El secreto de este cambio de alimentación que propongo es que no hay secreto. Simplemente aumentas unas cosas y disminuyes o sustituyes otras. Comen unas dos o tres veces al día. Comer más veces entorpece y retrasa la digestión. La razón no solo es esta. También lo deben hacer porque así no tienen que andar preocupados en parar de hacer cosas por comer. Sabes que tienes tres comidas o a veces dos fuertes y, simplemente, dedican el resto del tiempo a vivir plenamente. Comer no es un problema, pero cuando se come de verdad.
Para que sientas que tu cuerpo está tomando el camino adecuado es importante que identifiques qué alimentos te sientan bien y qué alimentos no. Si, por ejemplo, tomar café te pone muy nervioso, y sigues tomándolo con la excusa de que quieres estar despierto, claramente te estás limitando, te estás esclavizado haciéndote dependiente de esa droga. Estás tomando una decisión que te limita.
Propongo a todo el mundo que experimente con los alimentos que toma. Que haga experimentos de dejar de tomar ciertos alimentos que no le benefician durante algunas semanas y si van bien, dejar de tomarlos y si no es así, cambiarlos por otros más saludables. Lo que a unos le puede ir genial, a otros le puede destrozar, así que por favor experimenta y comprueba que comida te potencia y cuál te limita. Te recomiendo el siguiente libro de alimentación: La Solución Paleolítica de Robb Wolf. No lo tomes como la biblia a la que seguir a pies juntillas, sino como un punto de partida. En cuanto al entrenamiento propongo como en todo, racionalidad. Es decir, sobrepasar nuestro límite puede ser perjudicial y estresarnos de verdad. Si por ejemplo tienes un trabajo a jornada completa realmente exigente que te agota en todos los aspectos debes investigar sobre qué tipo de entrenamiento te puede favorecer más. Uno que implique mucho tiempo o no, que quemes mucha grasa o no. Y así. En cuanto a deporte, casi cualquier cosa vale, andar 3 horas, jugar al tenis o al fútbol, entrenar en el gimnasio o hacer natación. Lo importante es moverse y entrenar de acuerdo a lo que a ti te gusta y te motiva.
Una vez o dos a la semana pueden permitirse quizás un antojo, o varios, y no tendrán problemas porque enseguida pueden volver a alimentarse de manera nutritiva incluyendo pescados azules y blancos o frutas. Aunque esto no es fácil porque hay gente que tiene destrozados ciertos circuitos encargados de la inhibición del apetito, debido a las cantidades ingentes de patatas fritas y de dulces que consumen. Aunque aparentemente, parezca poco, una sola bolsita, en realidad, si no lo controlas puede llevarte a pasarlo muy mal. El secreto de este cambio de alimentación que propongo es que no hay secreto. Simplemente aumentas unas cosas y disminuyes o sustituyes otras. Comen unas dos o tres veces al día. Comer más veces entorpece y retrasa la digestión. La razón no solo es esta. También lo deben hacer porque así no tienen que andar preocupados en parar de hacer cosas por comer. Sabes que tienes tres comidas o a veces dos fuertes y, simplemente, dedican el resto del tiempo a vivir plenamente. Comer no es un problema, pero cuando se come de verdad.
Para que sientas que tu cuerpo está tomando el camino adecuado es importante que identifiques qué alimentos te sientan bien y qué alimentos no. Si, por ejemplo, tomar café te pone muy nervioso, y sigues tomándolo con la excusa de que quieres estar despierto, claramente te estás limitando, te estás esclavizado haciéndote dependiente de esa droga. Estás tomando una decisión que te limita.
Propongo a todo el mundo que experimente con los alimentos que toma. Que haga experimentos de dejar de tomar ciertos alimentos que no le benefician durante algunas semanas y si van bien, dejar de tomarlos y si no es así, cambiarlos por otros más saludables. Lo que a unos le puede ir genial, a otros le puede destrozar, así que por favor experimenta y comprueba que comida te potencia y cuál te limita. Te recomiendo el siguiente libro de alimentación: La Solución Paleolítica de Robb Wolf. No lo tomes como la biblia a la que seguir a pies juntillas, sino como un punto de partida. En cuanto al entrenamiento propongo como en todo, racionalidad. Es decir, sobrepasar nuestro límite puede ser perjudicial y estresarnos de verdad. Si por ejemplo tienes un trabajo a jornada completa realmente exigente que te agota en todos los aspectos debes investigar sobre qué tipo de entrenamiento te puede favorecer más. Uno que implique mucho tiempo o no, que quemes mucha grasa o no. Y así. En cuanto a deporte, casi cualquier cosa vale, andar 3 horas, jugar al tenis o al fútbol, entrenar en el gimnasio o hacer natación. Lo importante es moverse y entrenar de acuerdo a lo que a ti te gusta y te motiva.
