7. Aprende de todo lo que te rodea.

 «Me lo contaron y lo olvidé; lo vi y lo entendí; lo hice y lo aprendí.» CONFUCIO 

 Aprender, sobre todo del fracaso. Aprende a fracasar peor. Es decir, cuando sabes que algo no te sale o que tiene dificultades para lograrlo, actúa de manera repetida. Fracasas, pero sigues actuando. El problema es cuando actúas una y otra vez de la misma manera, entonces eres estúpido. Pero si fracasas cada vez mejor, llegará un momento que lo hagas tan bien que fracasar no será un mal resultado, sino un paso más hacia tu meta. Es decir, la clave es saber porqué fracasas. Olvídate de olvidar al fracaso. El fracaso está ahí y todos sabemos lo que es. Visualiza el fracaso y fracasa una y otra vez. Pero fracasa cada vez mejor. Aquí está el secreto de la gente que consigue cosas en la vida de la gente que no se conforma con una vida mediocre: fracasar cada vez mejor. El fracaso y el éxito es lo mismo. La gente lo diferencia como polos opuestos. Pero te podría decir que actuaras y que cada vez que las cosas no te salieran ya has logrado un pequeño éxito al iniciar la acción. Y seguirás teniendo pequeñas dosis de éxito a medida que vayas mejorando tus actuaciones. Es lo mismo. No tengas miedo a fracasar. Cuanto más fracases, menos fracasado serás en la vida. Paradójico, ¿No? Eso sí, para aprender no vale con leer. La mejor manera de aprender es involucrarte en ello. Si tomas parte de aquello que quieras aprender, ya sea apuntándote a clases de teatro o de baile, ya sea relacionándote más con las personas, ya sea practicando más horas tu deporte favorito…lo que está claro es que tu aprendizaje será más fuerte en la medida en que dediques tiempo real de tu vida a actuar. Las personas que tienen esta constancia no viven en una burbuja de felicidad diaria. Lo pasan mal. Incluso puede que lo hayan pasado increíblemente mal en la vida. Cáncer, muerte o problemas con drogas y alcohol entre familiares cercanos son las cosas más suaves que han podido sufrir. A lo que voy es que esto también puede servirnos. Si tienes la mala suerte de tener algunas o todas de estas experiencias en tu vida te digo que están ahí precisamente para que aprendas de ellas. No están por otra cosa. Porque sinceramente nadie desea eso. Están ahí como parte del aprendizaje de la vida. A lo que voy es a que, si quieres aumentar tu fuerza y confianza interior, (la que realmente nos lleva lejos) debes afrontar y aceptar que estas cosas pasan y mirar hacia otro lado no soluciona nada. Y no solo me refiero a estos casos. En la vida existen personas que nos faltan al respeto. Personas que nos estresan. Que nos tratan con desprecio. Pues bien, aprende. Aprende no a pasar de ellas, sino a dejar las cosas claras a esa persona y luego desterrarla de tu vida. Aprende a cómo quieres ser en la vida y a cómo quieres que sean tus hijos o tus nietos. Una vez tuve una mala experiencia con una persona que me metió en un lio importante y dijo cosas de mi a otras personas que hicieron que yo quedase mal. ¿Me enfadé? Sí. ¿Le dije lo que pensaba? totalmente. Y entonces decidí que yo no quiero personas así en mi vida. 
Y apunté a fuego en mi mente cómo no quiero ser en la vida. Ella fue un aprendizaje brutal para mi sobre cómo quiero ser o no en la vida. Y ya sólo por eso le estaré agradecido. Me ha proporcionado un máster sobre cómo tratar a la gente. Para aprender de las cosas que te pasan es necesario que gestiones las emociones correctamente. Es decir, asume que algo te duele, que algo te ha sentado mal, pero no dejes que eso abarque todo. Observa lo que estás sintiendo y reconecta con tu respiración sea cual sea esta. La respiración es una manera muy eficaz de recuperar la compostura ante un vaivén emocional. Te recomiendo observar cómo sale y entra el aire por tu nariz, concéntrate por todos los segundos que puedas. Si son 20 mejor. Con eso será más que suficiente. Te ayudará a cobrar conciencia de cómo tu mente ha tomado el poder sobre ti y permitirá regularte. Parece algo fácil de hacer, pero una cosa es decirlo y otra cosa es hacerlo. Daniel Goleman, habla en su obra Inteligencia Emocional de cómo las emociones bien canalizadas pueden llevarnos a conseguir bienestar de manera continuada a lo largo del día. Recomiendo la lectura de su obra sepas o no de psicología. Es bastante inspiradora. Si tienes problemas para canalizar las emociones o sientes que estas son demasiado intensas, no hay nada como un profesional para poder comprenderlas y canalizarlas de verdad. Piénsalo. ¿Prefieres mantener una situación que te limita a la hora de ser tú mismo, escondiendo lo que crees defectos? ¿O prefieres soltar todo lo que tienes y resetear tu sistema de creencias para vivir de forma plena lo que te quede de vida? Un buen psicólogo puede solucionarte la vida en un mes si pones actitud. Solucionarte la vida modificando y desenmascarando creencias que te limitan. Por último, para que no olvides cómo debes integrar este hábito en tu vida: Cuando vivas una experiencia dolorosa o fuerte emocionalmente recuerda que es parte del aprendizaje. Lo pasarás muy mal, eso seguro, pero no dejes de recordarte que es un aprendizaje para lo que vendrá después. Aprende cada dos meses algo nuevo. Es decir, si te gusta la salsa, aprende a bailar. A los dos meses, cuando ya tengas la habilidad que consideres aceptable, aprende otra cosa. Aprende. No abandones nunca el hecho de formarte en cosas que te gustan o te llaman la atención. Mantente presente. Si estás con el piloto automático conectado cuando te suceden las cosas seguramente no aprendas nada y vuelvas a tropezar contra las mismas piedras una y otra vez. Por lo que mantén tu atención al aquí y al ahora. Haz lo que sea para estar. Si tu manera de estar plenamente en una situación es pasándotelo bien o bromeando pues hazlo. No importan las consecuencias. Siempre que no te vayan a matar esas consecuencias.