Aprender, sobre todo del fracaso. Aprende a fracasar peor. Es decir, cuando sabes que algo no te sale o que tiene dificultades para lograrlo,
actúa de manera repetida. Fracasas, pero sigues actuando. El problema
es cuando actúas una y otra vez de la misma manera, entonces eres
estúpido. Pero si fracasas cada vez mejor, llegará un momento que lo
hagas tan bien que fracasar no será un mal resultado, sino un paso más hacia
tu meta. Es decir, la clave es saber porqué fracasas. Olvídate de olvidar al
fracaso. El fracaso está ahí y todos sabemos lo que es. Visualiza el
fracaso y fracasa una y otra vez. Pero fracasa cada vez mejor. Aquí está
el secreto de la gente que consigue cosas en la vida de la gente que no se
conforma con una vida mediocre: fracasar cada vez mejor. El fracaso y
el éxito es lo mismo. La gente lo diferencia como polos opuestos. Pero
te podría decir que actuaras y que cada vez que las cosas no te salieran
ya has logrado un pequeño éxito al iniciar la acción. Y seguirás
teniendo pequeñas dosis de éxito a medida que vayas mejorando tus
actuaciones. Es lo mismo. No tengas miedo a fracasar. Cuanto más
fracases, menos fracasado serás en la vida. Paradójico, ¿No? Eso sí,
para aprender no vale con leer. La mejor manera de aprender es
involucrarte en ello. Si tomas parte de aquello que quieras aprender, ya
sea apuntándote a clases de teatro o de baile, ya sea relacionándote
más con las personas, ya sea practicando más horas tu deporte favorito…lo que está claro es que tu aprendizaje será más fuerte en la
medida en que dediques tiempo real de tu vida a actuar. Las personas que
tienen esta constancia no viven en
una burbuja de felicidad diaria. Lo pasan mal. Incluso puede que lo
hayan pasado increíblemente mal en la vida. Cáncer, muerte o problemas
con drogas y alcohol entre familiares cercanos son las cosas más suaves
que han podido sufrir. A lo que voy es que esto también puede servirnos.
Si tienes la mala suerte de tener algunas o todas de estas experiencias
en tu vida te digo que están ahí precisamente para que aprendas de
ellas. No están por otra cosa. Porque sinceramente nadie desea eso.
Están ahí como parte del aprendizaje de la vida. A lo que voy es a que,
si quieres aumentar tu fuerza y confianza interior, (la que realmente
nos lleva lejos) debes afrontar y aceptar que estas cosas pasan y mirar
hacia otro lado no soluciona nada. Y no solo me refiero a estos
casos. En la vida existen personas que nos faltan al respeto. Personas
que nos estresan. Que nos tratan con desprecio. Pues bien, aprende.
Aprende no a pasar de ellas, sino a dejar las cosas claras a esa persona y luego desterrarla de tu vida.
Aprende a cómo quieres ser en la vida y a cómo quieres que sean tus
hijos o tus nietos. Una vez tuve una mala experiencia con una persona que me metió en un lio
importante y dijo cosas de mi a otras personas que hicieron que yo
quedase mal. ¿Me enfadé? Sí. ¿Le dije lo que
pensaba? totalmente. Y entonces decidí que yo no quiero
personas así en mi vida.
Y
apunté a fuego en mi mente cómo no quiero ser en la vida. Ella fue un
aprendizaje brutal para mi sobre cómo quiero ser o no en la vida. Y ya
sólo por eso le estaré agradecido. Me ha proporcionado un máster sobre cómo tratar a la gente. Para
aprender de las cosas que te pasan es necesario que gestiones las
emociones correctamente. Es decir, asume que algo te duele, que algo te
ha sentado mal, pero no dejes que eso abarque todo. Observa lo que estás
sintiendo y reconecta con tu respiración sea cual sea esta. La
respiración es una manera muy eficaz de recuperar la compostura ante un
vaivén emocional. Te recomiendo observar cómo sale y entra el aire por
tu nariz, concéntrate por todos los segundos que puedas. Si son 20
mejor. Con eso será más que suficiente. Te ayudará a cobrar conciencia
de cómo tu mente ha tomado el poder sobre ti y permitirá regularte.
Parece algo fácil de hacer, pero una cosa es decirlo y otra cosa es
hacerlo. Daniel Goleman, habla en su obra Inteligencia Emocional de cómo
las emociones bien canalizadas pueden llevarnos a conseguir bienestar
de manera continuada a lo largo del día. Recomiendo la lectura de su
obra sepas o no de psicología. Es bastante inspiradora. Si tienes
problemas para canalizar las emociones o sientes que estas son demasiado
intensas, no hay nada como un profesional para poder comprenderlas y
canalizarlas de verdad. Piénsalo. ¿Prefieres mantener una situación que te
limita a la hora de ser tú mismo, escondiendo lo que crees defectos? ¿O prefieres soltar todo lo que tienes y resetear
tu sistema de creencias para vivir de forma plena lo que te quede de
vida? Un buen psicólogo puede solucionarte la vida en un mes si pones
actitud. Solucionarte la vida modificando y desenmascarando creencias
que te limitan. Por último,
para que no olvides cómo debes integrar este hábito en tu vida: Cuando
vivas una experiencia dolorosa o fuerte emocionalmente recuerda que es
parte del aprendizaje. Lo pasarás muy mal, eso seguro, pero no dejes de
recordarte que es un aprendizaje para lo que vendrá después. Aprende
cada dos meses algo nuevo. Es decir, si te gusta la salsa, aprende a
bailar. A los dos meses, cuando ya tengas la habilidad que consideres
aceptable, aprende otra cosa. Aprende. No abandones nunca el hecho de
formarte en cosas que te gustan o te llaman la atención. Mantente
presente. Si estás con el piloto automático conectado cuando te suceden
las cosas seguramente no aprendas nada y vuelvas a tropezar contra las
mismas piedras una y otra vez. Por lo que mantén tu atención al aquí y
al ahora. Haz lo que sea para estar. Si tu manera de estar plenamente en
una situación es pasándotelo bien o bromeando pues hazlo. No importan
las consecuencias. Siempre que no te vayan a matar esas consecuencias.
