«La inspiración existe, pero tiene que encontrarte trabajando.» PABLO PICASSO
Antes
de nada, es importante que distingas entre el conformismo y la
aceptación. La conformidad se produce cuando no toleras una situación
sea cual sea esta. Nos cerramos en nosotros mismos, y procedemos a no
actuar y a estancarnos. Acto seguido aparece la tristeza, la apatía, la
desesperación y el estrés. El cuento que siempre se repite. «Otra vez lo
ha vuelto hacer.» «Otra vez lo mismo.» Esto es lo que se solemos decir.
Nos volvemos despreciables. Nos lamentamos, lloramos por las esquinas,
mendigamos la atención de los demás cuando realmente la atención nos la
tenemos que prestar a nosotros mismos.. No creer en cambios en nuestra
vida nos llevará a conformarnos. Esto generará a largo plazo más
frustración, y en más ocasiones de las que se cree, la muerte. El hombre
en busca del sentido de Viktor
Frankl es para mí, la biblia de cómo se trabaja la aceptación de la
realidad y no conformarse. En cuanto a la aceptación, puede que se
confunda con la conformidad en ocasiones. Pero la diferencia entre ellas
es clave. La acción. Actúa. Seas como seas. Pienses lo que pienses
sobre ti. Actúa, comprueba cosas. Experimenta y pásalo mal si hace
falta. Pero actúa. Aceptar es abandonar una lucha que no tiene solución.
Como intentar cambiar a las personas de tu alrededor. Puedes pasarte
años y años tratando de cambiar a alguien y creer que lo has logrado.
Luego comprobar la cruda realidad de que a tus espaldas esa persona hace
todo lo que tú dices que no haga. No vas a cambiar a nadie que no
quiera cambiar. Ante estas situaciones propongo centrar la atención en
otros propósitos y seguir creciendo. Haz como los árboles. Crece al
máximo hacia la dirección que puedas y todo lo que te dejen si hay otras
ramas o árboles impidiendo tu crecimiento hacia ciertas zonas.
Aceptarse es duro. Implica aceptarnos a nosotros mismos. Y normalmente,
si llevas toda una vida tratándote de forma pésima, te va a costar. Pero
se consigue. La aceptación consiste en aceptar lo que somos, la
situación que nos está tocando vivir y que somos responsables de
prácticamente todo lo que está en nuestro área de influencia. Por lo que
no vale decir eso de: es que yo no elegí nacer aquí, o no elegí tener
tal familia. Eliges constantemente. Ahora has elegido leer este libro.
Pues con la vida es igual. Decides y eliges constantemente. Actuar o no.
Es simple. No es fácil. La aceptación implica no conformarse. Implica
mejorarse constantemente. Cultivar la virtud de todo lo que hacemos.
Como Séneca cita en su obra Diálogos, en concreto en sus escritos “Sobre
la felicidad”, cultivar la virtud es indispensable para ser feliz. No
en cambio los placeres. Porque lograr placer, o trabajar por y para él
nos hace esclavos. Y nosotros queremos ser libres. Es decir, aceptarse
no es estancarse. Es un estado de mejora constante, de sumergirnos en la
incomodidad de cosas que nos dan miedo o respeto para mejorar nuestro
nivel en todos los aspectos de nuestra vida. Socialmente,
económicamente, familiarmente, deportivamente… en lo que sea. No dejes
de mejorar en lo que sea por mucho que te digan que es suficiente. Para
el psicólogo de Illinois, Carl Rogers, la aceptación genera empatía y
seguridad hacia nosotros mismos y desde nosotros hacia los demás.
Aceptar es ir a la guerra con lo que ya tenemos y punto. Aceptar es ir
con todo nuestro arsenal actual sin desear un tanque mejor, sino sacar
todo el potencial posible al que ya tenemos. ¿Cómo puedes lograr más
aceptación en tu vida? ¿cómo cultivarla?
Muy sencillo. Actúa. La acción
es el verdadero motor de todo. A parte de investigar en lo más profundo
de ti y de comprobar o desenmascarar ciertas ideas irracionales que te
dominen, lo más importante es tomar acción. Esto te permite comprobar
cómo es la realidad de las cosas que te rodean. Actuando, por ejemplo,
al tomar otra determinación, como por ejemplo ser más honesto, puedes
comprobar cómo las personas que creías que te odian no lo hacen. Y, al
contrario, cómo las personas que creías que te amaban no lo hacen tanto.
Actuando y comprobando , como un científico, empezarás a aceptar las
cosas fácilmente ya que has actuado sobre ellas y has visto lo que
sucede. En cuanto a perseguir lo que quieres. Es algo lógico. Estás en
esta vida. Sólo vas a tener una. ¿Qué menos que dedicarte a algo que te
apasione?
Aunque no es fácil. Siempre hay múltiples factores que
impiden que puedas desarrollar la vida que deseas. Los pensamientos
irracionales son parte importante de esos factores. Puedes echar la
culpa al tiempo, a que tienes hijos o a que estás en un estado físico
lamentable. Pero lo que importa de verdad es que tomes acción nuevamente
hacia aquello que te gusta, aunque sea mínimamente. Por ejemplo, te
encantaría dedicarte a ser entrenador de fútbol. Pues utiliza tus
momentos libres para hacer algo que te encamine a ello. Esto sí que no
es difícil. Para el notabilísimo psicólogo William James, la felicidad
viene a ser el resultado de un compromiso o razón entre los logros
alcanzados por la persona y las aspiraciones o metas que ésta se
plantea. Es decir, que nuestra felicidad se basaría en los logros que
cosechemos. Si perseguimos lo que queremos y lo conseguimos, nuestra
felicidad aumenta. También es importante saber qué te mueve a tus metas.
Es decir, si luchas por ellas para lograr una recompensa o si lo haces
para evitar algo que no te gusta. Si trabajas 10 horas al día sin
descanso porque en casa la situación es insoportable con tu mujer,
realmente estás evitando algo. Estás trabajando hacia una meta, pero de
manera insana. Esto puede ser tu tumba. De hecho, es mucho más positivo
actuar para lograr algo gratificante que para evitar un castigo. El
castigo llegará tarde o temprano. Revisa tus valores. Escribe en un
papel qué tres valores éticos son fundamentales para ti y persigue algo
que esté en consonancia con ellos. Si para ti el respeto es fundamental,
quizás te mueva una poderosa convicción de educar y enseñar a niños a
ser ciudadanos respetuosos. Si para ti es importante la confianza,
quizás apuntarte como voluntario en una institución que ayuda a personas
sin recursos o en riesgo de exclusión social puede potenciar más ese
valor en ti. Puede hacerte crecer de verdad. Lo mejor de todo es que vas
a sentirte congruente. Y este sentimiento no será fingido ya que lo
haces porque casa perfectamente con tu ética. Por último, debes tomar
nota de lo siguiente. Puedes usar estas líneas como guía para lograr más
aceptación sobre el mundo que te rodea y para ir a por aquello que
quieres: No te quejes. No pierdas energía lamentándote de tu mala
suerte. No pierdas ni un gramo de fuerzas en hablar sobre una situación
que no está siendo como esperabas porque es estúpido. Sé consciente de
que quejarte te hace más débil. Mientras que asumir las circunstancias y
usar todos tus recursos dentro de las posibilidades que se den es lo
correcto. Lo único que te va a llevar lejos es confiar en lo que ya
eres, seas como seas, y actuar con el arsenal del que dispongas. Cultiva
en todos los ámbitos de tu vida tu mejor yo. Rétate a ti mismo.
Compárate contigo mismo hace un año, dos años, tres años. Pero sólo
contigo. Presta atención. Si un problema tiene solución, resuélvelo. Si
no tiene solución, no es un problema. Si nunca has tenido suerte con las
chicas, o consideras que eres deficitario a la hora de relacionarte con
ellas, no te quejes. Es un problema, y puedes abordarlo. Puedes salir a
la calle, puedes proponerte hablar con 5 chicas al día. Puedes hacerlo.
Puedes resolverlo. En cambio, imagina que tu padre es alcohólico. Que,
tras varios intentos de desintoxicarse, unos cuatro o cinco, ha
terminado recayendo. Tú te sientes mal porque no has podido solucionar
que tu padre sea un alcohólico. Pero lo que no sabes o no quieres saber
es que ni tú eres responsable de ello ni es un problema. Es duro. Pero
es así: tu padre seguirá siendo alcohólico seas lo que seas y hagas lo
que hagas en la vida porque depende de él dejar de serlo y no de ti. Por
lo tanto, no tiene solución. Por lo tanto, no es un problema. Si no
tienes claro lo que quieres en la vida. Actúa. Es decir, prueba cosas
nuevas, experimenta. Apúntate a clases de artes marciales, aprende un
idioma extraño que te haya llamado siempre la atención, lo que sea.
Prueba, si no te gusta, déjalo. Pero estate seguro de que no te gusta.
Actúa porque solo así lograrás saber qué cosas te gustan. Pasa de la
gente que te recomiende hacer algo porque a ellos le han encantado. Igualmentme,
cuando tengas amigos que te digan que han visto una película muy mala y
te dicen que no vayas, no les hagas caso. Porque es su opinión., Y
quizás para ti sea la mejor película que has visto jamás. Vive las
experiencias que solamente tú quieras vivir. Es decir, si quieres ser
más sociable, crea esas experiencias en forma de conversaciones con
gente a la que normalmente no hablas. Por ejemplo, entabla
conversaciones con tus vecinos cuando te los cruces. Si tienes un
trabajo de cara al público exigente y estresante, aprovéchate de ello e
inicia conversaciones sobre lo que sea para perder la vergüenza. Vive lo
que quieres vivir de verdad. Si no te apetece ir de fiesta con tus
amigos un viernes por la noche no lo hagas. Pregúntate qué quieres hacer
ese viernes noche y simplemente hazlo. Mejor sólo. Si tienes amigos que
quieran acompañarte, genial. Pero normalmente las personas tienen
compromisos y preferencias y muchas veces no serán las mismas que las
tuyas. Pero esto no importa absolutamente nada. Porque es tu vida. Son
tus experiencias. Es el camino. Haciendo este tipo de cosas irás
sabiendo poco a poco qué camino vas a querer tomar en la vida. No hace
falta que escribas en un papel lo que quieres ser. Es estúpido.
Simplemente toma decisiones en tu propio bien. Vive lo que quieras
vivir.