6. Haz cosas que temes y también lo que deseas.


 «Fue un gran consejo que un día escuche que le daban a un niño: Siempre tienes que hacer las cosas a las que le tienes miedo.» RALPH WALDO EMERSON  

Asúmelo, eres la mitad de la mitad de lo que puedes ser y lo sabes. En la vida siempre habrá situaciones que nos den miedo. Desde salir a la calle a las diez de la noche hasta pedir el teléfono a la chica más bonita del local. Todo da miedo cuando lo alimentamos con miedo. Párate a pensar en todo lo que te estás perdiendo por no actuar contra esas cosas que te limitan. ¿Realmente quieres seguir estando igual dentro de dos o tres años? . En serio,¿Te quieres? Si de verdad te quieres, este capítulo te va a ser muy útil. Vas a aprender mucho sobre ti, sobre las ideas irracionales que te frenan los pies y sobre lo que de verdad pasa cuando miramos al miedo a la cara y lo desenmascaramos. Te voy a decir algo, el miedo, es un impostor. Se cuela en nuestras vidas y juega con nuestros pensamientos. . El problema del miedo es que al alimentarlo lo extrapolamos. Por ejemplo:  un trabajo, tienes una entrevista en una reputada empresa de marketing y te sale todo fatal. Se te cae el vaso de agua, tartamudeas e incluso te meas encima y el entrevistador se da cuenta y se ríe de ti. Puede ser muy duro. Pero sólo fue una entrevista, específica de un día concreto. Tu vida sigue, ninguna entrevista es cuestión de vida o muerte, tu vida no depende de ello. Si cada día trabajas por ser mejor en lo que quieres ser, el éxito terminará llegando, y una entrevista fallida no cambia nada. Sin embargo, te mueres de miedo de cagarla en la entrevista, que es justo lo último que deberías hacer. Aprovecha todas las oportunidades que se te presentan como retos para superar miedos adquiridos. Lo bueno del miedo es que sabes perfectamente qué es lo que te hace temblar. Lo bueno del miedo es que lo tienes grabado a fuego. Por eso puedes enfrentarte a él, porque lo conoces. Siempre deberías preguntarte algo, ¿Qué es lo pero que puede pasar? Y te darás cuenta tú sólo que en el 95% de las ocasiones no te pasaría NADA. Si tienes un miedo atroz a las chicas espectaculares porque piensas que no estás a la altura de alguien como ellas, aprovecha las circunstancias cuando se presenten para actuar. Aunque estés cagado. Hazlo por ti. Y no va a ser un cuento de rosas. Vas a sudar mucho, vas a pasarlo fatal, estarás al borde de la taquicardia incluso, pero el mero hecho de plantarte delante de ella y decirle lo que quieras decirla, te va a dar un valor incalculable. Ese valor incalculable es la confianza. Y al principio será tan baja que ni la vas a notar, o quizás sí. Depende un poco de lo excitante que sea tu vida actualmente. Pero si te sientes igual que antes de hablar con ella, sigue aprovechando este tipo de situaciones hasta que notes que no te costaría nada detener a una top-model y pedirla el número de teléfono. La primera vez te costará, cuando lleves cincuenta será como hablar con tu madre. Te puede dar miedo volar. Estar en un sitio cerrado. Hablar con desconocidos. Son muchas las posibles situaciones. Yo te recomiendo que acostumbres a tu mente a observar tu respiración dando igual como sea esta. Es decir, si vas a hacerte unos análisis de sangre y odias las agujas, observa sin relacionarte con tus pensamientos cómo estás respirando. En el anterior capítulo di unas instrucciones sencillas de cómo reconectar con la respiración en situaciones tensas. No intentes forzar tus pensamientos. Acéptalos observándolos, reconecta con tu respiración sea la que sea esta y cobra conciencia de cómo te sientes en ese momento. Simplemente por el hecho de darte cuenta de cómo te encuentras volverás a estabilizarte. Esto es importante porque te hará mucho más fácil mirar a los ojos al miedo y derrotarlo. Antes de pasar a nombrar algunas acciones y herramientas que van a permitir afrontar miedos de manera realmente efectiva y natural, quiero hablar de dos formas de estrés. ¿Por qué? porque el estrés nos inmoviliza y en cierta forma se relaciona con cosas que tememos. A la hora de afrontar miedos, hay que saber si superarlo nos va a potenciar en un futuro a corto medio o largo plazo o simplemente lo vamos a pasar mal y no vamos a lograr otra cosa que pasarlo mal. Existen dos tipos de estrés. El eustrés, y el distrés. A nosotros nos interesa potenciar situaciones de eustrés. Este tipo de estrés, nos permite adaptarnos a los cambios y reaccionar ante los problemas y peligros que aparecen en nuestras vidas. Es como una especie de mecanismo que nos lanza a luchar contra aquello que tememos hasta que lo dominemos. Es un estrés que te permite crecer. Que a pesar de pasarlo mal las primeras veces, acaba haciéndote más fuerte. Es un estrés potenciador. Por eso exponerse a situaciones que tememos pero que sabemos que si superamos nos pueden ayudar a ser mejores en cualquier plano, ya sea el familiar o el laboral, es la mejor manera de crecer que conozco. De notar cambios duraderos en nuestras vidas respecto a cualquier cosa que siempre hayamos temido. Se trata de un estrés positivo ya que cuando actúas y cambias las cosas, o mejor dicho tu percepción de las cosas, esto supone para ti un beneficio enorme. Ya que compruebas por ti mismo que puedes dominar situaciones que nunca creíste que podrías dominar. Por lo que intenta generar el máximo posible de situaciones con eustrés en tu vida. Haz un listado de todo lo que te da miedo y sé honesto. Apunta absolutamente todo lo que te hace estar alterado, quítate la máscara de persona impasible y sé sincero contigo mismo. Te lo mereces. Te mereces ser feliz. Te mereces quererte. Son todo ventajas. Una vez tengas apuntadas esas situaciones, cosas o personas que te aterran, simplemente lánzate a ellas como un pirómano. Sumérgete en ellas sintiendo el miedo que siempre sientes, pero lánzate convencido de que te vas a meter en la situación hasta que el agua te llegue a la cabeza. Te vas a sumergir del todo y con todos tus sentidos. Sólo así vas a superar los miedos, estando totalmente presente. No olvides la respiración y la identificación con los pensamientos. Los pensamientos son como un río. No son tú. Así que actúa pienses lo que pienses en ese momento. Ya sabes que lo que pienses no importa nada porque la mente atrae y aleja ideas constantemente. Es su trabajo. El tuyo es estar en el momento, haciendo lo que importa. En cuanto al distrés, es el estrés negativo. El que por mucho que te expones a él no notas mejoras. Es más, cada vez que lo ves y lo vives te sientes peor o te desgasta. No notas ningún tipo de crecimiento, todo lo contrario. Por este estrés me refiero a un trabajo de 12 horas diarias, agotador, que te deja sin energías para hacer otras cosas, sin ningún tipo de reconocimiento por tus superiores de lunes a viernes. Este estrés es el que normalmente todos conocemos y vivimos o hemos vivido. Estrés del tipo tengo que ahorrar mucho dinero para poder pagar la entrada del piso y como no me renueven qué va a ser de mí. ¿Te suena? Estrés de tener mil tareas que hacer y tener la sensación de que en el día no hay suficientes horas para hacer todo lo que te han dicho que tienes que hacer. Pero no sólo se pasan el tiempo haciendo cosas que temen. No son superhumanos. También se dedican a cosas que le apasionan a modo de recompensa por haber afrontado algunos miedos. Por ejemplo, si temes a los perros y siempre que ves uno te paras a acariciarlo es perfectamente normal y recomendable que por la noche te premies con tu serie favorita. Esto también forma parte de quererte. Otra forma es actuar como si fueses lo que quieres llegar a ser, es algo raro. Incluso puede parecer antinatural. Jugar a representar un papel. Pero amiga, amigo es cierto. Se sabe que cuando actuamos como si fuésemos algo que queremos ser, como por ejemplo alguien con sentido del humor, es muy posible que lo hagamos bien o muy bien. Es una manera un poco artificial y poco sensual de manejar la mente y de actuar, pero puedo decir que es una de las maneras más sencillas de llevar a cabo acciones de manera satisfactoria. ¿No recuerdas aquella entrevista en la que estabas tan nervioso y que te salió tan bien? ¿A qué se debió? Pues a que actuaste con confianza pese a los nervios. Actuaste conscientemente con determinación y lo que es mejor, lo transmitiste. Actuáste como si ya tuvieras ese puesto de trabajo. Por esto, el pequeño secreto de mucha gente feliz es tomar determinación y actuar como personas alegres desde el inicio del día. Eso lleva a que a lo largo de la jornada las cosas que te vengan las tomes de otra manera. Y no promuevo una especie de ilusión de mundo feliz y rosita. Promuevo una actitud. Una actitud que genera una acción. Una acción que genera una serie de pensamientos. Una acción que genera ciertas cosas en tu entorno. Y lo que generas vuelve a ti. Ahí está todo. Para terminar, unos consejos: Intenta hacer una cosa que temes al menos una vez a la semana como mínimo. Prémiate cuando hagas esa cosa que temes. No vale quedarte en casa viendo tu serie de TV favorita y decirte que al día siguiente te enfrentarás al miedo. En su lugar, deberías ver tu serie favorita únicamente cuando hayas cumplido tus objetivos ese día, a modo de premio. Actúa como si fueses lo que quieres ser, pero no te vuelvas loco actuando todo el día. Los extremos se convierten en lo contrario. Si estás todo el día actuando perderás conexión contigo mismo. La clave es «actuar como si» en las situaciones complicadas, que nos dan miedo o que necesitamos afrontar. Luego relájate. Pero ten coraje amigo. 
Sólo es actuar.