Buscar la aprobación de otros es algo normal para caer bien. Eso nos han dicho.
Y si no nos lo han dicho, implícitamente nos lo han vendido. Desde
pequeños, muchos de los patrones de conducta que hemos adquirido son
equivocados si buscamos la felicidad. Que relacionarse con otras
personas es importante para nuestro bienestar subjetivo y social es algo
que a estas alturas todo el mundo sabe. De hecho, Baumeister
considera la interacción social como «una necesidad humana básica
imprescindible para alcanzar el bienestar subjetivo.» Cuando somos niños
hacemos cosas, investigamos, y si algo no entra dentro de lo que
nuestros padres esperan de nosotros, como mínimo nos reprimen. Por norma
general ponen malas caras o nos retiran de la situación. Muchas veces
nos castigan. Psicológicamente esto nos enseña a comportarnos como los
demás quieren en muchas situaciones a medida que crecemos. Somos muchos
los que hemos crecido moldeando nuestras conductas desde pequeños para
conseguir lo que queríamos. A cualquier precio. El problema es que para
ser feliz hay que ser íntegro. No puedes ser integro si te amoldas a lo
que todo el mundo pide o demanda de ti. Sea tu jefe, tu novia o novio,
tu mejor amigo, tu abuela o tu perro. Según Wayne Dyer
en su obra más que recomendable Tus zonas Erróneas hay ciertas
actitudes que cometemos y que asumimos cuando llevamos a cabo esta
conducta de búsqueda de aprobación, entre ellas expongo aquí la que a mi
juicio es la más directa y clara. Cuando atribuyes a los demás la
responsabilidad de cómo te sientes. Es decir, si alguien no te soporta, y
tú te sientes mal por ello, le estás dando poder sobre ti. Estás dando
poder a algo externo y que no depende de lo que haces o dejas de hacer
sobre tu vida. Si alguien te odia por ser cómo eres simplemente aléjate
de él, no puedes gustar a todo el mundo. Para otras personas serás
encantadora o simpático. Lo que los demás piensen de ti no puede
monopolizar tu vida, sea bueno o malo. El problema de atribuir la
responsabilidad de cómo te sientes a factores externos y no internos es
que los demás decidirán cómo te vas a sentir, y no tú. Atribuir tus
sentimientos a las personas que te rodean, a los perros y a las palomas
del norte de África es tan estúpido que va a hacer que te quedes sentado
en casa complaciendo todo lo que se te presente ante las narices, sobre
todo complaciendo cosas que odias. Tú mismo. Además, esta actitud va a
hacer que te aferres más aún al comportamiento de búsqueda de
aprobación, propiciando una pobre y falsa imagen de ti. Lo digo otra
vez. Cultivas una imagen falsa de ti cuando te comportas así. ¿Quieres
seguir siendo una persona falsa toda la vida? ¿Quieres seguir haciendo
cosas que detestas para no caer mal a la gente o para agradar a esa
chica que te gusta tanto? Dentro de cien años, a no ser que encuentren
la cura del envejecimiento, muy posiblemente estarás muerto. ¿Cuándo vas
a comenzar a vivir tú vida?
Lo
que logras con esta actitud es que fomentas en ti debilidad y excesiva
autocompasión. Logras atención porque falseas tu imagen. El objetivo de
mis consejos es que logres atención por ser quien eres en la vida sin
máscaras. La verdadera aprobación la logras por ser como eres y por
vivir acorde a las cosas que te gustan o a lo que te gustaría ser. Por
otro lado, para que aprendas a detectar cuando te estás comportando de
esta manera, voy a pasar a enumerar algunos ejemplos de búsqueda de
aprobación excesiva: Miedo a decir NO. Miedo a decir cosas como: “No me
apetece”, “paso de ir”, “no quiero ir, quiero limpiar la jaula de mis
pájaros”... etc. Ser demasiado correcta o correcto socialmente. No hacer
cosas fuera de lo normal por miedo al qué dirán. Tener miedo a decir estúpideces
en público, como si a alguien le fuera a molestar. Darle muchas vueltas
a alguna conversación del pasado. Pedir permiso para cualquier cosa.
Para hablar o para coger el coche prestado. Si quieres hacer algo,
siempre es más fácil perdir
perdón que pedir permiso, con moderación obviamente. Preocuparse
demasiado por la imagen de uno mismo. Comprar algo que no te gusta
porque el vendedor insiste. Cambiar nuestra postura en una conversación
para que la otra persona no se enfade con nosotros. Pensar en exceso qué
publicar en una red social, o en qué darle a Like.
Pedir perdón sin haber actuado. Como podrás comprobar, he puesto algún ejemplo
ridículo. Lo hago porque quiero que te quede claro que esta actitud de
buscar aprobación es infantil y ridícula. Steve Jobs, en su famoso
discurso en Stanford dijo «No vivas atrapaado
en el dogma... no permitas que el ruido de las opiniones de los demás
ahoguen tu voz interior.» Y tenía razón, mucha razón.
*** Dicho esto,
voy a enseñarte a desintoxicarte de esta actitud. Sólo un apunte. Va a
ser duro. Llevas toda la vida complaciendo a profesores, familiares,
jefes, entrenadores, amigas, amigos, y no lo vas a conseguir por arte de
magia en una semana. Lo que sí puedo asegurarte es que con pequeñas
pautas diarias vas a notar cambios en los demás. Vas a notar que alguna
persona se va a enfadar contigo. ¿Por qué? porque vas a empezar a ser
tú. Esto puede molestar a todas esas personas que están acostumbradas a
que te comportes como ellas quieren, y dicen quererte tanto precisamente
por eso mismo. Pero... ¿Qué pasará si empiezas a respetarte y a guiarte
por lo que tú quires
hacer de verdad? ¿Preparada? ¿Listo? Para eliminar esta necesidad vas a
necesitar cambiar ciertos pensamientos y creencias sobre ciertas cosas
de tu vida. Estas cosas sobre las que tienes que reflexionar son las
siguientes: No gustas, ni gustaste, ni gustarás a muchas personas. No
llegarás a gustar a todo el mundo y durante lo que llevas de vida me
apuesto lo que sea a que hay al menos una persona a la que no caes bien.
Siempre habrá personas que te critiquen por la razón que sea y esto es
algo normal. La mayoría de personas hablan mal de otras personas y debes
asumirlo. Sale más rentable confiar en ti, que intentar arreglar tu
imagen delante de los demás haciendo cosas que no te representan. Basar
tu felicidad en lo que opinan los demás de ti es estúpido. Sólo tú te
conoces. Sólo tú puedes juzgarte. Decide cosas en función de ti.
Exclusivamente en función de tus intereses. Es decir, cuando vayas a
salir con los amigos, piensa si lo haces por ellos o si lo haces por ti.
Si vas a visitar a parte de la familia que te resulta insoportable
piensa si lo haces por ti o por lo que puedan decir de ti. Y no. No
tengas miedo. Esta serie de decisiones poco a poco te van trazando el
camino. El camino de lo que quieres en la vida. Instaura el hábito de
preguntarte si las cosas las haces para complacer a otros o si lo haces
porque de verdad te apetece. Pregúntate qué es lo que deseas tu sin
tener en cuenta la posible opinión social. No busques aprobación. No
caigas tan bajo. Verás que puede pasar si haces esto. Si empiezas a
actuar como si te diese igual la opinión de la gente, verás cómo
empiezan a crecer los admiradores. Y esto no es casualidad. A la gente
le gusta la gente verdadera. Lo auténtico. No te pido que seas tú mismo
si tienes el mal hábito de ser una persona muy seria. Te pido que
mejores esa faceta introduciendo algo de humor en tus conversaciones,
pero sin esperar nada de la otra persona. Tú mejoras una habilidad, pero
no te basas en lo que te dicen sino en lo que generas. Verás que
mejorarte a ti mismo es divertido si te da igual lo que la gente piense
de ti.
Todos
somos iguales. Quita esos posters de futbolistas, de modelos, de
actrices. Tu no vas a ser como ellos en la vida. Tú tienes tus
experiencias, y aquellas superestrellas tienen las suyas. Quizás las
tuyas más enriquecedoras y no les des la importancia que merecen.
Da igual lo mucho o poco que tengamos, todos ante la muerte somos
iguales. Todos desnudos tenemos lo mismo entre las piernas. Todos
tenemos dos ojos. Deja de venerar a personas de carne y hueso como tú.
Pierdes el tiempo. Sólo nosotros tenemos la verdad. Ni el filósofo más
reputado de la historia, ni el químico más importante del siglo XXI. No.
Sólo tú tienes la verdad absoluta de las cosas porque sólo tú puedes
sentirlas y vivirlas como lo haces. Tú tienes tu propia verdad. Tus propias
experiencias. Y si para unos es importante hablar alto y sonreír para
ser sociable, quizás para ti, por tu forma de ser, no
necesites sonreír y chillar para caer bien. Si no actúas y compruebas por ti mismo qué
resultados obtienes, nunca vas a mejorar. La única verdad, es la que
logras actuando y comprobando las cosas por ti mismo. Un último apunte.
Generalmente cuando nos critican, no nos critican realmente a nosotros
porque no nos conocen. Que te desaprueben por cualquier cosa, no
significa un rechazo absoluto a tu persona. Cuando nos rechazan, no nos
rechazan a nosotros. Rechazan nuestra forma de ver las cosas. Si eres
una chica y te gusta un chico que pasa de ti no significa que te rechace
como persona. Rechaza la forma que estás usando para dirigirte a él.
Quizás le parezca mal que tomes ciertas actitudes directas, o al
contrario. Pero no rechaza tu persona. Rechaza tu manera de dirigirte hacia él.
Por lo que no te preocupes, porque las habilidades se pueden mejorar.
Cuando nos critican, realmente están criticando cosas externas a
nosotros. Critican que hayamos dicho tal cosa (que haya sentado mal a
alguien), que tengamos el pelo de color plata, que tengamos las uñas del
pie negras, que seamos bordes, fríos, estúpidos…Todas las cosas por las
que nos critican no nos representan. No nos representan porque son
ideas de personas externas a nosotros. Y no debe de afectarnos ni un
poco si estamos agusto
siendo así. Acepta que somos diferentes a los demás por
mucho que quieras parecerte a Cristiano Ronaldo, a George Clooney o a
Penélope Cruz. Ser diferente a los demás no implica ser peor o mejor.
Eso
son ideas dañinas e irracionales. Ser diferente te brinda la oportunidad
de aprender otras cosas. Cuanto antes entiendas que hay diferencias
entre las personas, y que siempre las habrá, antes vivirás plenamente.
Tras nombrar las creencias más importantes que hay que tener claras para
dejar de buscar la aprobación de los demás, paso a describir
cómo puedes dejar de buscarla. Puede resultar absurda o falsa. Pero ni
mucho menos: actúa como si lo fueras hasta que lo seas. Es decir, si
buscas la aprobación de los demás, o que alguien te preste más atención.
Actúa distinto a como sueles actuar. Actúa como si no la buscaras. Sólo
eso. Prueba dos días seguidos. Si notas cosas, prueba cinco. Si sigues
notando cosas diferentes a las que notabas cuando te comportaste como
un idiota, prueba 10 días seguidos. Actuar como si no te
importase que esa persona pase de ti es mejor que actuar como si esa
persona fuese lo único que tienes en la vida. El secreto de esta técnica
es que no hay ningún secreto. Eres simplemente tú. Haciendo lo mismo
que siempre, pero de una manera diferente. Es decir, eres tú hablando
con otra persona, pero sin buscar su aprobación. Eres tú haciendo un
chiste sin esperar hacer reír al otro. Pruébalo. Y por favor, no busques
en internet pautas de cómo hablar con alguien como si no te importase
lo que piensen de ti. Simplemente hazlo. Sabes hablar, aprendiste con
tres años. Y si sigues con dudas, espera un poco más adelante, al
capítulo haz como si lo fueras hasta que lo seas.
Para terminar, mira a
los ojos cuando hables. Mira a los ojos cuando escuches. Esto es un
pequeño detalle. Quizás el más importante. Mira a los ojos de la gente
cuando te dirijas a ella, no dejes de hacerlo. Si quieres resultar
creíble y verdadero sólo existe esta manera. No vas a lograr profundizar
en tus relaciones si no usas la mirada como elemento para generar
confianza. Dicho esto, espero que no confundas aprobación social con
interacción social, es imprescindible que te relaciones con otras
personas, con tus amigos y tu familia, pero sin buscar expresamente su
aprobación. Según un estudio de la Universidad de Morón, en Argentina,
donde se estudiaba qué terapia era más efectiva en depresión. Se sugiere
que para el tratamiento de la depresión la interacción social es
primordial:
Así que ya sabes, relacionase, pero sin buscar aprobación.
