Descansar
bien es muy importante. Durante el sueño profundo restauramos físicamente
nuestro cuerpo mientras que cuando llegamos a la fase REM hacemos lo
propio con nuestro sistema cognitivo. Es decir, el que usamos
básicamente para aprender, estar en el presente y planificar planes o
acciones. En cuanto a nuestra memoria, que interviene en todo aquello
que aprendemos, varios estudios arrojan evidencia suficiente sobre cómo
descansar puede ayudarnos a mejorarla. Según varios estudios, lo que
aprendemos se retiene mejor si nos vamos a dormir justo después de
asimilarlo. Al igual que otro, de la universidad de California, que
confirma que una de las principales funciones del sueño es la de limpiar
espacio para dejar sitio a nueva información. Los recuerdos de los
hechos del día se almacenan en el hipocampo. Después se envían a la
corteza prefrontal. Por lo que se sabe que, si no dormimos entre 6 u 8
horas diarias, sobretodo en edades no ancianas, podemos limitar nuestra
capacidad de aprendizaje en un 40%. Debido a que las regiones cerebrales
implicadas en el almacenaje no carburar como deberían por falta de
horas de sueño. Dentro del descanso, influye todo lo demás. Es decir, el
grado de estrés al que sometemos a nuestro cuerpo y a nuestra mente a
diario, los alimentos que ingerimos y las relaciones con los demás si es
que tenemos oportunidad de relacionarnos. En muchos casos algunos
trabajos no permiten mucha interacción social. Según un estudio llevado a
cabo por científicos de la Universidad de Londres a largo plazo, el Whiteball
II. Se preguntó a los participantes por el tiempo que dedicaba a dormir
una vez a la semana durante dos años. Los datos que se pueden ver en
este estudio son varios. El estudio principal mostró que los cambios en
la duración del sueño parecen tener relación con una peor función
cognitiva en la edad adulta. Aparte se puede afirmar que un sueño
inadecuado envejece. Las investigaciones británicas, concluyen que
dormir muy poco o demasiado puede provocar disminución de la función
cerebral. Dormir menos de 6 horas o más de 8 puede envejecer nuestro
cerebro y sus funciones hasta 7 años. Las investigaciones señalan que la
cantidad óptima de sueño, que se fija en siete horas por noche, dio
lugar a la puntuación más alta de todas las medidas cognitivas que se
evaluaron en el estudio. También se ha descubierto en los recientes
estudios publicados sobre el descanso y el sueño que el crecimiento en
los niños se produce sobretodo, al dormir. No es que el crecimiento solo
ocurra durante el sueño, pero sí que está muy influido por él. Para el
doctor Michelle Lampl,
hay que tener en cuenta la hormona de crecimiento (HC) en el sueño
porque su activación tiene lugar cuando dormimos. La función de esta es
la regeneración muscular. El sueño también se asocia a la obesidad en
muchos estudios. Para uno de los mayores expertos en el estudio del
descanso de los Estados Unidos, Phyllis Zee,
«Los ritmos circadianos humanos en el sueño y el metabolismo están
sincronizados con la rotación diaria de la tierra, de modo que cuando se
pone el sol, se supone que es para dormir, no para comer.» Aprende a
desconectar. Si estás tan ocupado que no tienes tiempo para relajarte,
entonces tienes que sacar como sea tiempo para relajarte. O eso o tu
rendimiento será muy pobre en todos los ámbitos de tu vida. El café no
es la solución. Con este listado de hábitos vas a consolidar a partir de
ahora un buen descanso en tu día a día. No hace falta que los
introduzcas todos de golpe: Desconecta al menos durante dos horas al día
de todo lo prioritario u obligatorio. Es decir, si estás agobiado,
estresado por ese trabajo que no va a llegar a tiempo y justo ahora vas a
comer, come. Apaga la televisión, apaga el teléfono o ponlo en modo
avión durante todo el tiempo que estés comiendo. Aprovecha el espacio
que sueles tener al salir del trabajo para desenchufarte de las redes
sociales y del portátil y vive. Pasa tiempo con tus hijos, con tus
padres, con tus amigos, ve a jugar al fútbol pero desconecta. Aprovecha
los pequeños espacios de tiempo que te brinda la vida, seguro que los
tienes. Y es más fácil verlos con el móvil lejos de ti. El móvil, es
para llamar. Es un teléfono por mucho que haya evolucionado. Piensa en
lo ridículo que pareces conectado a un teléfono el día entero. Aleja de
ti todo tipo de aparatos electrónicos, smartphones, tablets,
videoconsolas o televisiones en tu descanso. No tengas a la vista o
trata de verlos lo menos posible cuando descanses. Por descansar
entiende aquél tiempo que le dedicas a tu cuerpo o a tu mente o a ambos.
Por ejemplo, comer es algo que debería ser una especie de ritual en el
que poder calmar la mente y disfrutar de los alimentos que tengas en la
mesa. Apaga el teléfono móvil dos o tres horas antes de acostarte. Te
evitarás preocupaciones innecesarias y leer mensajes que quizás no
desearás haber leído. Es una poderosa forma de potenciar el descanso. Si
te sienta bien y es acorde contigo duerme todos los días una siesta de
20 a 30 minutos. Esto es mejor que cinco cafés dobles. La universidad
española de Valencia ha planteado unos estudios donde se sugiere que
dormir después de comer mejora el estado de alerta e incrementa la
capacidad de concentración por las tardes. Eso sí, no sobrepasar este
umbral de descanso porque por la noche hay que dormir.
