10. Descansa correctamente.


“El que no tiene dos terceras partes de su jornada para sí mismo es un esclavo, sea lo que sea, político, comerciante, funcionario o erudito.” 
FRIEDRICH NIETZSCHE  

Descansar bien  es muy importante. Durante el sueño profundo restauramos físicamente nuestro cuerpo mientras que cuando llegamos a la fase REM hacemos lo propio con nuestro sistema cognitivo. Es decir, el que usamos básicamente para aprender, estar en el presente y planificar planes o acciones. En cuanto a nuestra memoria, que interviene en todo aquello que aprendemos, varios estudios arrojan evidencia suficiente sobre cómo descansar puede ayudarnos a mejorarla. Según varios estudios, lo que aprendemos se retiene mejor si nos vamos a dormir justo después de asimilarlo. Al igual que otro, de la universidad de California, que confirma que una de las principales funciones del sueño es la de limpiar espacio para dejar sitio a nueva información. Los recuerdos de los hechos del día se almacenan en el hipocampo. Después se envían a la corteza prefrontal. Por lo que se sabe que, si no dormimos entre 6 u 8 horas diarias, sobretodo en edades no ancianas, podemos limitar nuestra capacidad de aprendizaje en un 40%. Debido a que las regiones cerebrales implicadas en el almacenaje no carburar como deberían por falta de horas de sueño. Dentro del descanso, influye todo lo demás. Es decir, el grado de estrés al que sometemos a nuestro cuerpo y a nuestra mente a diario, los alimentos que ingerimos y las relaciones con los demás si es que tenemos oportunidad de relacionarnos. En muchos casos algunos trabajos no permiten mucha interacción social. Según un estudio llevado a cabo por científicos de la Universidad de Londres a largo plazo, el Whiteball II. Se preguntó a los participantes por el tiempo que dedicaba a dormir una vez a la semana durante dos años. Los datos que se pueden ver en este estudio son varios. El estudio principal mostró que los cambios en la duración del sueño parecen tener relación con una peor función cognitiva en la edad adulta. Aparte se puede afirmar que un sueño inadecuado envejece. Las investigaciones británicas, concluyen que dormir muy poco o demasiado puede provocar disminución de la función cerebral. Dormir menos de 6 horas o más de 8 puede envejecer nuestro cerebro y sus funciones hasta 7 años. Las investigaciones señalan que la cantidad óptima de sueño, que se fija en siete horas por noche, dio lugar a la puntuación más alta de todas las medidas cognitivas que se evaluaron en el estudio. También se ha descubierto en los recientes estudios publicados sobre el descanso y el sueño que el crecimiento en los niños se produce sobretodo, al dormir. No es que el crecimiento solo ocurra durante el sueño, pero sí que está muy influido por él. Para el doctor Michelle Lampl, hay que tener en cuenta la hormona de crecimiento (HC) en el sueño porque su activación tiene lugar cuando dormimos. La función de esta es la regeneración muscular. El sueño también se asocia a la obesidad en muchos estudios. Para uno de los mayores expertos en el estudio del descanso de los Estados Unidos, Phyllis Zee, «Los ritmos circadianos humanos en el sueño y el metabolismo están sincronizados con la rotación diaria de la tierra, de modo que cuando se pone el sol, se supone que es para dormir, no para comer.» Aprende a desconectar. Si estás tan ocupado que no tienes tiempo para relajarte, entonces tienes que sacar como sea tiempo para relajarte. O eso o tu rendimiento será muy pobre en todos los ámbitos de tu vida. El café no es la solución. Con este listado de hábitos vas a consolidar a partir de ahora un buen descanso en tu día a día. No hace falta que los introduzcas todos de golpe: Desconecta al menos durante dos horas al día de todo lo prioritario u obligatorio. Es decir, si estás agobiado, estresado por ese trabajo que no va a llegar a tiempo y justo ahora vas a comer, come. Apaga la televisión, apaga el teléfono o ponlo en modo avión durante todo el tiempo que estés comiendo. Aprovecha el espacio que sueles tener al salir del trabajo para desenchufarte de las redes sociales y del portátil y vive. Pasa tiempo con tus hijos, con tus padres, con tus amigos, ve a jugar al fútbol pero desconecta. Aprovecha los pequeños espacios de tiempo que te brinda la vida, seguro que los tienes. Y es más fácil verlos con el móvil lejos de ti. El móvil, es para llamar. Es un teléfono por mucho que haya evolucionado. Piensa en lo ridículo que pareces conectado a un teléfono el día entero. Aleja de ti todo tipo de aparatos electrónicos, smartphones, tablets, videoconsolas o televisiones en tu descanso. No tengas a la vista o trata de verlos lo menos posible cuando descanses. Por descansar entiende aquél tiempo que le dedicas a tu cuerpo o a tu mente o a ambos. Por ejemplo, comer es algo que debería ser una especie de ritual en el que poder calmar la mente y disfrutar de los alimentos que tengas en la mesa. Apaga el teléfono móvil dos o tres horas antes de acostarte. Te evitarás preocupaciones innecesarias y leer mensajes que quizás no desearás haber leído. Es una poderosa forma de potenciar el descanso. Si te sienta bien y es acorde contigo duerme todos los días una siesta de 20 a 30 minutos. Esto es mejor que cinco cafés dobles. La universidad española de Valencia ha planteado unos estudios donde se sugiere que dormir después de comer mejora el estado de alerta e incrementa la capacidad de concentración por las tardes. Eso sí, no sobrepasar este umbral de descanso porque por la noche hay que dormir.