3. Vivir el presente.


«No vivo ni en el pasado ni en el futuro; estoy afirmado en el presente. No puedo saber qué es lo que ha de traer consigo el día de mañana; puedo tan sólo atenerme a lo que hoy es para mí una certeza.» IGOR STRAVINSKI  
Quizás este capítulo sea la base para todos los demás. Desde mi punto de vista, si eres capaz de cultivar este hábito, todos los demás vendrán sin mucho esfuerzo. Porque actuarás sin prejuicios sobre tu realidad. En este actual mundo de estrés, de horarios interminables, de trabajos exhaustos y de múltiples actividades, estar presente se torna difícil. Por suerte hay muchas personas que tienen desde pequeños tan desarrollada esta habilidad que lo siguen estando de forma natural. Pero por norma general no solemos estar presentes en la mayoría de situaciones que se producen en nuestras vidas. Esto es bastante duro. Te digo porqué. Porque te pierdes lo que más quieres. Puedes estar con la chica de tus sueños, cenando con tus padres tras meses sin verles. Puedes estar conduciendo por las montañas más bonitas del universo incluso puedes estar bebiendo el batido más delicioso del planeta pero…¿Sabes qué? No estás ahí. Y dejar que nuestros pensamientos abrumadores nos priven de vivir totalmente estos momentos es tirar nuestras experiencias por la borda. Y nuestra vida está hecha de experiencias. Levanta la mano si te ha pasado lo siguiente. Estás comiendo, con tu familia, y tu cabeza está pensando en aquél chico que te vuelve loca. O en ese trabajo que tienes que entregar antes de las siete. O mejor, quizás estés pensando cómo te vas a comer el postre o si vas a querer. Todo esto mientras comes. Sí, es una locura. Lo peor es que esto no solo pasa comiendo. Te pasa cuando te duchas, cuando estás en el trabajo o incluso cuando sales a correr.  Es decir, pensamientos que se estrellan una y otra vez en nuestra mente y nos conducen al pasado y al futuro continuamente sin que aparentemente podamos hacer nada. Y es cierto. No se puede controlar el pensamiento. Quiero que a partir de ahora, veas al pensamiento como un río. Un río con las compuertas abiertas. Así es nuestro pensamiento, como un río que baja a todo trapo por nuestro lóbulo frontal y nos deteriora nuestra experiencia con la realidad de manera radical. Aparte de estar pensando sin control o creer que lo estamos haciendo nosotros de manera consciente (cosa de la que más adelante hablaré). Existe el  "piloto automático". Aquél con el que realizamos tareas cotidianas como lavarse los dientes o conducir el coche. Pues bien, este tipo de actividades son clave para focalizar nuestra mente al momento presente. Te propongo que dediques atención a qué momentos de tu día a día has decidido automatizar y que te sumerjas totalmente en lo que hagas. Y hazlo cada día durante toda una semana entera. Si no te gusta la sensación o piensas que estás perdiendo el tiempo, deja de hacerlo.  Pero prueba. Empieza ya. He mencionado que nosotros pensamos que pensamos conscientemente. Pero no. Realmente el 90% de los pensamientos que tenemos a lo largo del día no tienen nada que ver con lo que estamos haciendo. Por lo que, aunque te identifiques con ellos, eso no significa que sea lo que quieres en ese momento. De hecho, estos pensamientos desconcentran. Es como que no vienen a cuento, pero tienen sentido. Aquí está la clave. Identificarnos con los pensamientos que nos vienen a la mente a cada momento es la mejor manera de salirnos del presente. De perdernos sensaciones de nuestra vida. De perdernos nuestras experiencias. Yo me la he perdido por muchos años. Si te identificas con los pensamientos sobre desgracias familiares, decepciones, falsas ilusiones de tu mente, estás bastante perdido. Pero hay solución. Que estés totalmente sumergido en la actividad que estés haciendo a cada momento es posible. Que lo estés con la mente errática trayendo pensamientos constantemente también lo es. Y no sólo eso, sino que seguramente te encuentres mucho más vivo o viva metiéndote de lleno en lo que hagas. Seas informático o camionero. Lo mismo da. Para estar en el presente, para saber lo que hay que hacer con los pensamientos cuando vengan, es importante que practiques a diario unos minutos de meditación. Con diez minutos es suficiente. Por meditar no me refiero a que compres doscientas velas y hagas un corazón en el suelo con ellas. Aunque hazlo si te hace ilusión.
Me refiero a observar la respiración tal como es en el momento que decidas tomarte tiempo específico para hacerlo. Siéntate en una posición relajada pero erguida. Nota cierta incomodidad, pero sin que sea doloroso para tu cuerpo. Mantén la espalda lo más recta que puedas sin apoyarla en el respaldo. Si te duele, apoya la espalda, pero mantén recto el cuerpo. Saca un poco de pecho hacia fuera y relaja el abdomen. Meditar es observárte cómo respiras en este preciso momento sin intervenir. Respira hinchando y deshinchando el abdomen. Observa cómo se hincha y deshincha. Cuenta hasta 21 y deshaz la cuenta hasta el 0 si notas que te dispersas. El objetivo de esta práctica es que sigas observando la respiración una y otra vez cuando notes que tus pensamientos ganan fuerza. Cuando esto ocurra, observa el pensamiento, acepta que va a estar ahí y vuelve a la respiración. Ya sabes que los pensamientos son como el agua del río que corre sin cesar. Por lo que si sigues trayendo tu atención una y otra vez a la respiración los pensamientos se irán corriente abajo y vendrán otros. El foco de meditar es practicar la firmeza y la constancia. Si tu mente se va 100 veces, el objetivo será traerla al presente 101. Es duro y cansado. Pero es así como puedes lograr vivir tus momentos. Te reto ya mismo a que lleves esto a la práctica diaria. Cuando estés hablando con cierta persona y notes que te dispersas, trae de vuelta tu mente a la respiración. Comprueba si te funciona. Si es que sí enhorabuena. Y si es que no, sigue meditando, o amplía el tiempo de observación a la respiración diaria. No obstante, este es un pequeño esbozo. Hay muchísima información sobre meditación en internet. No toda es realista. En concreto, si quieres mejorar de verdad tu habilidad para estar presente lee «Vivir en plenitud las crisis» de Jon Kabbat Zinn. Es el método más efectivo y natural que conozco para conectar con el presente. Para terminar, voy a comentar ciertas acciones o pautas que te van a facilitar volver a ti mismo cuando las cosas se pongan duras ahí fuera. Tú no eres lo que piensas, ni lo que sientes. No te identifiques con lo que piensas ni con lo que sientes. Normalmente porque lo que piensas determina cómo te sientes. No te pido que seas un ser sin emociones. Te pido que seas consciente del control y de las limitaciones que la mente impone sobre tus emociones al abrazar los pensamientos como si fuesen reales. Tú eres en este momento lo que estás viviendo. Escribes ahora mismo tu historia. Estás respirando. En el futuro no respiras porque no existe. En el pasado tampoco puedes respirar. Si estás respirando es porque estás en el presente. Al igual que tu respiración, con el cuerpo pasa lo mismo. Adquiere el hábito de preguntarte ¿Dónde está mi cuerpo ahora mismo? Inmediatamente verás que estás aquí y ahora y que no hay más momentos donde tu cuerpo se va a encontrar que éste. Reconecta con el presente mediante tu cuerpo cuando los pensamientos te desconecten. Si es preciso pellízcate. Estás vivo. Estás aquí. Cuando sucedan cosas desagradables de verdad para ti, trata de observar cómo es tu respiración. Reconecta. Muchas veces respondemos en "piloto automático" a las ofensas, a las críticas, a los insultos, ésto no es correcto. Aquí tus pensamientos se harán fuertes si los dejas. Recuerda en estas situaciones lo que quieren es tomar el control sobre ti. En cambio, si conectas con la respiración, puede que veas que está muy agitada, y al estar presente, puedas tomar una decisión mucho más óptima. Una vez más, prueba. Prueba una y otra vez. Funciona. Cuando hables, respira por el abdomen. Sin forzar, pero nota como se hincha y deshincha. Esto logra que puedas estar más tranquilo y presente a la hora de interaccionar. Es importante comunicarte como uno de verdad quiere hacerlo. Prueba primero con personas conocidas, y ve escalando hacia personas desconocidas y jefes o superiores.
 Siempre vivimos pensando en lo que hicimos o dejamos de hacer, lo que haré en el futuro... pero lo que verdaderamente existe es el momento que vives, el PRESENTE, ya que el pasado y el futuro solo existen en nuestras mentes, como recuerdos e ideas que nos ayudan a construir el presente. No es posible alimentarse de un recuerdo de ayer o con una idea de comida para mañana. Aunque solo se vive el presente, ese momento presente se percibe través de la mente mientras el cuerpo lo vive intensamente. Todos hemos experimentado alguna vez situaciones de emergencia que se requiere la máxima atención, durante un intervalo de tiempo que es necesario actuar inmediatamente. Estas son situaciones que llevan al hombre a estar presente en el Presente, prestando la toda atención a lo que pasa exactamente en este instante, interrumpiendo su imaginación por el momento. Lo mismo ocurre en el clímax sexual, el mundo de la razón temporalmente desaparece, permitiendo que se sienta sólo el momento presente, aunque el ser humano sea, a veces, incapaz de sentirlo debido a su vida racional y materialista. Sin embargo, es un sentimiento de gloria y evasión de la mente el que se experimenta en el momento del acto, que nos invade de felicidad. Hasta un buen chiste también puede hacer que la persona sienta el tiempo presente absoluto. El cerebro humano acompaña el texto del chiste, deseando, como siempre, ser perspicaz. El chiste, sin embargo, termina de una forma ilógica y completamente distinta e imprevisible, haciendo que la mente se reprograme y se desactive por un momento. Entonces, reímos del placer que experimentamos por la sorpresa en ese momento. La concentración es también un estado muy típico en músicos y artistas. Para ser un buen músico, se requiere atención, y cuanto menos pensamientos se permita tener, mayor capacidad para crear música poseerá. Cuando los pensamientos se apoderan de la mente del músico mientras crea la música le hacen perder el ritmo y el cambia el compás ya que la mente humana normal no es lo suficientemente rápida para compartir ambos pensamientos. Para ser un gran maestro de la música, la capacidad de concentración de su pensamiento debe estar sólo en las notas musicales. Para imaginar cómo el pensamiento puede bloquear la mente de un músico, veamos como ejemplo la historia de un pianista que siempre tenía miedo al escenario durante sus conciertos, lo que lo llevaba a cometer muchos errores. Cierta vez, después de un concierto, su profesor, ya harto de ese problema, le dijo: “¡Deja de pensar en lo que las personas pensarán de ti! ¡Simplemente, toca! ¡Toca solamente por tu música! ¡Siéntela en su plenitud! Siéntela como si no existiese nada más”. Estos consejos fueron aceptados y nunca más se preocupó por la aprobación del público. Entonces, el miedo al escenario desapareció, así como las ideas sobre lo que las personas pensaran, así dejó de cometer fallos. Al mismo tiempo, su habilidad para tocar y sentir la música se perfeccionó de tal forma que se convirtió en un importante pianista. 
Así es también en otras áreas de la vida. Personas que observan atentamente “pequeñas cosas”, que los demás no podemos ver por la invasión de pensamientos que bombardean nuestra mente. Son estos pequeños detalles los que llevan a ciertas personas a la perfección en el trabajo y le convierten en genios. Solemos decir que estas personas son muy inteligentes, privilegiadas, que poseen un talento especial, o un "don de Dios", pero son tan geniales, la mayoría de las veces, porque viven el presente plenamente concentrado, y no se marean con otros pensamientos. Este "don" para percibir la realidad en la mente y vivir de lleno el presente, es algo que la mayoría no usamos porque pensamos en múltiples ideas a la vez. Aquellos que usan este poder de concentración son los que brillan por su talento. Vivir en el presente significa estar libre del constante flujo de pensamientos que frecuentemente sobrepone por completo nuestra más profunda consciencia. Pues, si pensamos en muchas cosas al mismo tiempo, nuestra mente  no logra convertir en sensaciones todos los pensamientos y solo percibimos una pequeña parte del presente, de lo que está en nuestro entorno en nuestro interior, y por supuesto de una forma muy superficial. Es por eso que muchas personas dejan de disfrutar del presente para enredarse en unas tramas de ideas pasadas y futuras que condicionan e interacciona con la realidad presente. Si analizamos el presente, éste es la realidad, el que nos hace sentir lo que verdaderamente está pasando: si estas triste o abatido por algo que ha pasado o que pasará, convéncete de que no podemos actuar en ninguno de esos dos tiempos, solo en el presente podemos cambiar las cosas, por eso nuestra mente debe estar en el presente, aunque condicionada por el pasado o por el futuro, pero sin intentar pensar en que ya supones el destino final. Es como cuando estás haciendo una operación matemática, mientras estás operando, no debes pensar en el resultado final, porque te equivocarías, tu mente debe estar solo la operación, el resultado saldrá cuando se termine. Lo mismo lo podemos aplicar a cualquier trabajo, una cirugía, una acción deportiva, una conducción de un vehículo...etc. Para evitar confusión, hay que decir que el cerebro es una herramienta, cuando necesitamos hacer algo. Es medicina cuando necesitamos sanarnos de enfermedades. Es poderoso cuando lo utilizamos correctamente, para eso lo tenemos. Piensa en un potente ordenador, si ejecutamos varias aplicaciones a la vez, el procesador tarda más en realizar las tareas, pues lo mismo le ocurre a nuestro cerebro cuando pensamos en tantas cosas a la vez, pierde destreza. Igualmente, es bueno que recordemos el pasado para extraer lecciones a partir del mismo, y también, deliberadamente, planear el futuro. Pero no es absolutamente correcto permanecer constantemente pensando en el pasado o en el futuro, mientras dejar escapar el presente, que es el tiempo en que realmente se vive y donde se puede actuar y cambiar las cosas. Aquello que sucedió hace un día, hace una hora, o hasta hace ahora un segundo, ya pertenece al pasado. No puedes cambiar lo que ya pasó. ¿Entonces por que seguir analizando todo sobre viejas situaciones, sobre lo que hicimos o dejamos de hacer, sobre lo que deberíamos hacer o no, y sobre como sería si hubiéramos hecho algo de forma distinta...? Muchas veces hasta pensamos por otros, intentamos saber lo que otras personas piensan, nos inventamos situaciones futuras que nos hacen cambiar nuestro presente, lo que hará que el resultado final no sea el que debería ser. Igualmente, las visiones del futuro son solamente nuestros deseos. Pero nuestro futuro existe solamente cuando lo creamos a través de nuestros pensamientos y palabras, pero las acciones existen en el presente. Luego ¿por qué vivir en el pasado o soñar con el futuro? De esta forma, solo nos evadimos de la vida que está ocurriendo en el momento presente. Todos los momentos preciosos pasarán sin haberlos saboreado cada vez que no vivamos el presente; las oportunidades para los mejores cambios en tu vida pasarán inadvertidamente. “Vivir” de recuerdos e ideas también trae sufrimiento, pues el hombre, a través de su pensamiento, define los límites para vivir y crea el concepto de tiempo. El sufrimiento solamente es posible en este tiempo psicológico creado, que origina la comparación con otros momentos. “Eran buen tiempos, pero ahora terminaron... y quien sabe lo que va a ocurrir”. Se compara la situación pasada con una visión del futuro, o de lo que ha pasado hace mucho tiempo con lo que pasó recientemente, por ejemplo, una situación que ocurrió hace tiempo con una que ha ocurrido hoy. Así el propio presente corre inadvertidamente y el ser humano continua oprimido por el pasado. Además, sufre solamente por el hecho de cambiar el presente por el pensamiento sobre lo que pasó en el pasado, en otra vida. “Cuando trabajo, pienso en mi novia, y mientras estoy con ella, pienso en mi trabajo. ¿Qué hago?” Muchas personas pasan por problemas como este porque piensan en algo que no está ocurriendo en ese momento o ese lugar, y aquí entramos en otro concepto, pensar en algo que ocurre en otro lugar donde no estás, la vida no te trae ninguna satisfacción con estos pensamientos, al contrario dan preocupación. Por otro lado, si vives el presente, hasta las situaciones más desagradables no te producirán sufrimiento. El sufrimiento mental surge solamente debido al pensamiento sobre la vida y a sus comparaciones. El hecho de que algo desagradable haya ocurrido en tu vida, por ejemplo, una ruptura amorosa, ¿significa algo? ¿Las flores, los árboles y los paisajes de alrededor cambiarán ahora que no tienes compañero/a? Sin embargo, mientras camina pensando en lo que estás viendo y no piensas en lo que ha pasado, no hay sufrimiento. Si vives en el presente, verás la vida y tu entorno como realmente es, llenándote de felicidad. Intenta ver las flores con su sencilla belleza, siente su agradable y refrescante olor, siente las manos cuidadosas del jardinero que las cuida, así como siente el poder de la vida que fluye en todo y que trae vida a todo. Cuando uno vive en el presente y sin comparaciones hasta lo que parecía feo te parecerá hermoso, no hay razón para sufrir. Oirás el silencio, el ruido se convertirá en música, todo será distinto. El mundo de las ideas negativas también suele ser bastante irrealista. Cuando pensamos sobre lo que ha ocurrido o sobre lo que alguien dijo... influyen en nuestras propias ideas sobre nosotros y sobre los demás. Cambiamos sus propiedades o las ajustamos por completo, para que se adapte a nuestra historia. Nuestras historias son basadas, evidentemente, en hechos reales, pero siempre las registramos en nuestras mentes de forma retorcida y modificada. Nos hemos hecho tan hábiles en ésto que, en general, no lo percibimos. "Le haces daño a otra persona por tu forma de vivir: No haces lo que te pide porque no puedes. Esa persona se siente mal y tú también por tu actuación." Piensas ¿qué le habré hecho?¿como puedo comportarme para que esa persona se sienta mejor? Si vivo de la forma que ella quiere me sentiré mal yo. Un pensamiento lleva al otro, cuando de repente surge lo cierto! “No puedo hacer lo que beneficia al otro perjudicándome, tengo que vivir mi propia vida y el otro la suya. Le ayudaré en lo que pueda y lo demás es cosa de él, no puedo vivir con la vida de otro. Tus pensamientos no deben influenciarse con la vida de otros. La mente del hombre no logra sentir el momento presente. Para él, este proceso es muy lento y molesto. Es posible crear su propio mundo interior, un mundo aparte de la realidad. Para muchas personas, eso parece más confortable que vivir el presente. Entonces, ellos se recrean en sus propios pensamientos. Pero si viviésemos de recuerdos e ideas, en la realidad, no estaríamos viviendo nuestro presente, solamente estaríamos inventando una realidad adaptada. La incapacidad de dejar de pensar constantemente es un problema, de lo cual muchas personas sufren. Somos esclavos de nuestros propios pensamientos.