8. Postura corporal y respiración correcta.

 «Debes ser capaz de hacer todos tus movimientos con una cadencia natural si es necesario.» BRUCE LEE 

Si. Créelo. Esa postura que ahora tienes con los hombros echados hacia delante como si la vida te hubiese castigado por tirar cáscaras de pipas al suelo te limita profundamente. Cuando adoptamos un lenguaje corporal apagado, nos apagamos. Así funciona nuestro inconsciente. En principio podemos creer que eso no influye nada en cómo podemos sentirnos, pero la realidad es que determinadas posturas en determinadas situaciones pueden limitar nuestras actuaciones y nuestra forma de comunicar. Como bien explica la psicóloga Amy Cuddy en una de sus recientes charlas en TED, cambiar nuestra postura de perdedor a una de ganador puede hacernos brillar en situaciones complicadas. En la charla, ella misma relata apoyándose en su propia experiencia y en una laboriosa información obtenida con años de investigación que adoptar una postura de poder puede influir de manera notable en tu desarrollo posterior de cualquier actividad. Es importante mantener un buen tono corporal porque mandamos mensajes positivos a nuestro cerebro de que estamos preparados pese a los nervios. No es lo mismo afrontar una entrevista de trabajo con los hombros caídos, las manos inquietas y la cara más aplatanada que la de una cabra. Es importante aquí el actuar hasta serlo. Pero sin exagerar, simplemente adoptando la posición de poder más acorde a tus características personales. ¿Cómo puedo adoptar una postura de poder? Es muy sencillo, además el cuerpo tarda relativamente poco en acostumbrarse. Lo malo, que vas a tener que ser constante por lo menos durante tres semanas. La manera más sencilla es echar los hombros hacia arriba, intentando tocar tus orejas. Una vez ahí, desplázalos hacia atrás y una vez atrás bájalos hacia abajo juntando los omóplatos. Para mi este ejercicio es algo artificial y complicado de mantener durante mucho tiempo asi que te voy a proponer algo más sencillo. Trata de tocar codo con codo. Es decir, al estar erguida o erguido intenta que tus codos se toquen por detrás de tu espalda. Esto como podrás comprobar es imposible , pero es una gran manera de darte cuenta de cómo está tu postura. Si tus codos están muy separados en tu posición de parado el uno del otro, seguramente tengas los hombros echados hacia adelante. Es fácil acercar los codos. Eso sí, mantén relajados los hombros. Respira profundo o no por el abdomen, pero procura respirar hinchándolo y deshinchándolo. Mantén la postura de los codos al comer y al estar sentado, es importante que la mantengas en todos los momentos posibles. Repito que cambiar la postura va en función de tus características. Puede que no necesites más que pequeños retoques o bien que necesites hacer un trabajo a fondo. Sea como sea, se puede. Apuntarte a clases de teatro donde presten especial atención a la improvisación y al desarrollo de la expresividad corporal puede ahorrarte mucho tiempo. Es un consejo. Además, si eres timido o timida, no veo otro sitio mejor que un teatro, con personas desconocidas, para soltarte y aprender a ser tu mismo potenciando tus habilidades corporales al tope de sus posibilidades. Hacer ejercicios de rotación de hombros, practicar yoga y ejercitarte haciendo flexiones y dominadas también contribuyen de manera eficaz a dotar a tu postura de un toque natural. De hecho, es realmente la meta. Queremos tener una postura firme, natural y que nos genere buen estado de ánimo. La respiración es realmente lo más importante para hacer todo lo demás. Es el último elemento de este libro, y eso no es una casualidad. Debes empezar a explorar tu respiración y a usarla en tu favor. Respirar es un proceso por el cual entra oxígeno en nuestro cuerpo y por el que sale dióxido de carbono del mismo. La respiración lleva con nosotros desde que nacemos, nos permite estar con vida y lo mejor es que no hace falta estar pendiente de ella. Pero actualmente, por situaciones traumáticas o por simples vicios, nuestra respiración se puede volver en nuestra contra. Podemos empezar a respirar por el pecho debido a situaciones que nos generan ansiedad e incluso podemos sufrir taquicardias o infartos si nos dejamos secuestrar por la mente. Si dejamos que la mente tome los mandos de nuestra respiración de manera automática y sin control atencional por nuestra parte, podemos llegar a situaciones realmente difíciles. Respirar, hay que respirar desde el abdomen. Esto no es negociable. Si estás ahora mismo respirando y notas que el abdomen no se hincha y deshincha, te propongo que lleves el aire que respiras hacia allí y que lo expulses al exterior desde ahí. Y esto sí que es innegociable. Deberían enseñarnos a manejar la respiración en el colegio. Lamentablemente prefieren enseñarnos a diferenciar un verbo transitivo de un intransitivo. También esta respiración es conocida como diafragmática y es la que utilizan la mayoría de los actores y grandes oradores del mundo. Es el sitio donde se apoyan para poder hablar fluidamente durante largos periodos sin apenas notar gasto energético en ello. Y es que otra de las razones por las que es innegociable respirar por el abdomen es la ganancia de energía que obtenemos con ello. En un estudio llevado a cabo en la Universidad de Barcelona; se comprobó los beneficios que obtuvieron personas que se dedicaban al canto de respirar o no por el abdomen. Enlace ¿No te ha pasado que después de un largo periodo hablando con gente o a un público te sientes agotado? Si no te ha pasado perfecto. Seguramente respires adecuadamente. SI te ha pasado es muy normal. Tus emociones te llevaron en algún momento a respirar por el pecho y ahí se quedó la respiración mientras tu ibas notando que te faltaba el aire cada vez que querías decir algo. Por último y no más importante, relaja el abdomen. Debido al estrés continuado y a situaciones dolorosas el estómago se endurece, se pone tenso. Es muy normal que la mayor parte del tiempo notes tensión en la tripa. Esto es una manera de protegernos. El cuerpo piensa que así nos protege del peligro externo. Lo que pasa es que esto solo nos limita. Ya que hace que el aire que respiramos sea insuficiente y por lo tanto no podamos respirar como de verdad podemos hacerlo.