Hoy en día, más y más personas están obsesionadas con el éxito y el enriquecimiento. Todo el mundo quiere ser mejor que el otro. Como si participaran en una carrera invisible, donde finalmente el premio no lo gana nadie. Las personas reflexionan sobre la envoltura, teniendo en consideración de que al comprador solo le llama la atención el embalaje. Pero hay que tener en cuenta que es mucho más importante la calidad del contenido.
Vivimos en un tiempo de las apariencias. Los alumnos van a sus clases con smartphones caros, que, en realidad, sólo son necesarios en las empresas, y en lugar de aplicaciones empresariales bajan juegos. Administradores con un salario mediano que viajan en coches que cuestan unos cuantos miles de euros. Es común ahora celebrar sus bodas en la mejor tradición que las celebraciones del siglo XIX, cuando 100 o 500 personas eran invitadas, consumiendo toneladas de comida y vino. Todo esto es exclusivamente como un juego de 'postureo' y aparentar lo que no se tiene en realidad.
Las apariencias son contagiosas. La necesidad de aparentar dicta a la sociedad moderna, incluso a quienes al principio no quieran. Si el estudiante es el único en la clase que no tiene un IPhone se considerará un pobre diablo. Si el trabajador de oficina no hace nada en sus vacaciones, o saca fotos solo donde se le ve descansando en casa, y no en el extranjero, lo consideraran un don nadie. Y si es un empresario, todos esperan que llegue montado en un enorme coche, o de lo contrario, ¿qué clase de empresario es?
Las apariencias son engañosas, esto es entendible. En primer lugar, la persona limita su capacidad financiera gastando tus ahorros en cosas innecesarias, y no en su desarrollo, sino en algo superficial, se mete en créditos que lo pueden llevar a la quiebra. En segundo lugar, comienza a valorarse desde el punto de vista de "lo que diran los demás". Su propia autoestima empieza a desarrollarse dependiendo de lo que otros comenten acerca de él. Y en tercer lugar, esta necesidad de no ser, sino aparentar, se mete en la conciencia y se convierte en el principal objetivo.
La necesidad de aparentar está impuesta por la sociedad con un sistema capitalista, para vender bienes innecesarios a las personas y servicios y cantidad de cosas innecesarias, solo debe convencer a todos que la posesión de estas cosas son un signo de grandeza.
Para no caer en la necesidad de vivir de apariencias, necesita dejar de ser dependiente de las opiniones de los demàs. Y cuando le dé igual lo que los demás digan, se dara cuenta que el respeto de quienes lo rodean no ha cambiado, por el contrario, mejorará. Y si gasta dinero y tiempo en desarrollarse intelectualmente, después de cierto tiempo entenderá que empezaran a impresionarse de su evolución. Este cambio le dara la oportunidad de convertirse en la persona que queria aparentar, una persona capaz y exitosa.
Realmente una persona exitosa e independiente nunca trata de demostrar su importancia ante los demás, él sabe bien lo que vale. Él no presume de las cosas que tiene, no trata mal a las personas que trabajan para él, no se cree superior a de los demas, no desprecia a quienes se encuentren en peor situación que él. Porque una persona exitosa no mira mal a quienes le ayudaron a sobresalir, sino por el contrario, el siempre mira hacia arriba, porque tiene otras metas, y otros logros que desarrollar para superarse. El entiende la necesidad de desarrollarse y crecer constantemente.
¡Sé tu mismo! Los otros papeles en esta vida ya estan ocupados!
