Matthieu Ricard es un monje budista ordenado y autor de libros de éxito internacional sobre el altruismo, los derechos de los animales, la felicidad y la sabiduría. Fue el intérprete de francés del Dalái Lama y tiene un doctorado en genética celular.
La residencia principal de Ricard es un monasterio nepalí. Sus esfuerzos humanitarios llevaron a que Francia, su tierra natal, le otorgara la Orden Nacional del Mérito.A principios de la década de 2000, investigadores de la Universidad de Wisconsin descubrieron que el cerebro de Ricard producía ondas gamma —que se han relacionado con el aprendizaje, la atención y la memoria— a niveles tan pronunciados que los medios lo nombraron “el hombre más feliz del mundo”.
En una entrevista le preguntaron: “¿Puedes darnos los tres secretos de la felicidad?”
Respondió:
☝Primero, no hay ningún secreto.
En segundo lugar, no hay solo tres puntos.
Y tercero, lleva toda una vida conseguirla, pero es lo más valioso que puedes hacer.
Estoy feliz de sentir que voy por buen camino. No puedo imaginar sentir odio o querer que alguien sufra.
No podemos saber el nivel de felicidad a través de la neurociencia. El título de ser el hombre más feliz del mundo es una broma que usan los periodistas, pero no puedo deshacerme de él. Tal vez en mi tumba dirá: “Aquí yace la persona más feliz del mundo”😉.
De todos modos, disfruto cada momento de la vida, pero, por supuesto, hay momentos de extrema tristeza, especialmente cuando ves tanto sufrimiento. Pero esto debería despertar tu compasión, y si enciendes tu compasión, te encaminas hacia una manera de ser más fuerte, saludable y llena de significado. Eso es lo que yo llamo felicidad. No es como si estuvieras todo el tiempo saltando de alegría. La felicidad es como el eje o raíz, de donde parte tu equilibrio. Es a donde llegas después de los altibajos, las alegrías y las tristezas. Percibimos con mayor intensidad lo que ocurre, ese mal sabor de boca al ver sufrir a alguien, pero seguimos conservando el sentido común intacto. Eso es lo que aporta la meditación.
💕Cuando practicas la compasión, experimentas ese instante de amor incondicional —por ejemplo, hacia un niño—, una sensación que llena nuestra mente durante 30 segundos, quizá un minuto, y luego, de repente, se desvanece. Todos hemos experimentado eso. La única diferencia ahora es encontrar una forma de conservar esa sensación. Tienes que hacer que se quede un poco más. Trate de estar en silencio con ese sentimiento durante 10 minutos o más. Y si desaparece, trata de traerlo de vuelta. Dale fuerza y presencia. De eso se trata exactamente la meditación. Si consigues eso durante 20 minutos al día, y durante tres semanas, producirá un cambio.
Si lo que realmente busco es ser una mejor persona y aportar algo positivo, y eso se considera la política de lo inútil, entonces estoy feliz de dedicar toda mi vida a la política de lo inútil.😉
